jueves, 26 de enero de 2017

Venezuela:país más corrupto de América y del Caribe

El paso de Odebrecht por Venezuela y su estela de turbiedades es uno de los puntos clave del informeEl paso de Odebrecht por Venezuela y su estela de turbiedades es uno de los puntos clave del informeFoto William Urdaneta
Los emblemas de la corrupción y la opacidad 
en Bolívar
12 mil kilómetros y tanto dividen a Venezuela de Somalia. Pero, amén de la distancia, ambos países son más cercanos por factores en común: los dos están entre los diez más corruptos del mundo.
¿Aseveración a la ligera? Para nada. Se trata, al contrario, de una mirada sistemática: la de Transparencia Venezuela y su Índice de percepción de corrupción (IPC) del año 2016. El resultado principal: el país es una potencia, pero en corrupción; tanto, que es el más corrupto de América y del Caribe.
En 2015 Venezuela quedó igualada con Haití. Esta vez se superó: 17 puntos sobre 100. Nada honorífico.
Revisando las características, despunta un detalle: Somalia, ese país que es percibido como el más corrupto del mundo, es considerado Estado fallido y, además, estuvo en guerra y está minado por grupos islamistas. ¿Qué ocurre en Venezuela, entonces? Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela lo explica: “Venezuela y todos los países que resultaron calificados como altamente corruptos, tienen como característica común la impunidad, gobernabilidad deficiente y fragilidad de sus instituciones”.
La vergüenza
Abogados, periodistas y parlamentarios fueron los sustentos de la investigación para el informe conclusivo de 2016. Al respecto, De Freitas resalta los casos que fueron las banderas del estudio: Odebrecht y Misión Alimentación.
“Sacar 17 sobre 100 es una vergüenza: todo el mundo dice que sí, que esto es pura corrupción. No por gente o por encuestas, sino que hay evidencias internas que verifican que tiene que ser así: cuando uno ve la estructura del Estado sobre sistema anticorrupción, no hay información pública accesible: hasta la Ley de presupuesto es secreta. Se incumplen normas y la Constitución y no ocurre nada. Control y justicia pierden independencia y autonomía. Profundos complejos de interés”, explica.
Es el mismo Estado, añade, el que genera las condiciones más atractivas para la corrupción, comenzando por “la inmensa brecha entre dólar oficial y el dólar libre que, aunque no se puede pronunciar, existe. Eso produce una atracción muy grande porque cualquiera que se ponga en dólares de Simadi, hace la fortuna de su vida. También, por ejemplo, vender la gasolina en la frontera es más atractivo que la droga. Aparte, hay  compras del Estado sin control ni verificación de presupuesto, sin licitación”.
¿Quién podrá defendernos?
El asunto coge el color de la hormiga cuando dos órganos claves para cercar la corrupción están bajo dominio absoluto de la parcialidad gubernamental: la Contraloría General de la República y el Tribunal Supremo de Justicia.
Para cada uno hay ejemplos. Malos ejemplos. Ejemplos de lo que no debe hacerse: “El propio contralor tiene 13 familiares en altos cargos de la Contraloría. Por otro lado, nosotros acudimos al TSJ a solicitar copia del expediente de aprobación del presupuesto nacional, porque lo aprobó el TSJ en lugar de la Asamblea Nacional, y ni siquiera aceptaron la carta de petición”.
Los casos emblemáticos planteados en la presentación del informe también tienen sus minuciosidades: “Transparencia Venezuela hace seguimiento al caso Odebrecht y otras empresas brasileñas desde hace años y que a mediados de 2015, ante el escándalo de Petrobras, instó al Gobierno y luego ante el TSJ a entregar la información del nombre de las empresas, obras, contratos y pagos relacionados, sin obtener resultado. A propósito del reconocimiento de Odebrecht del pago de 98 millones de dólares a funcionarios venezolanos el 21 de diciembre del año pasado, exhortó a la Fiscalía General de la República a imprimir urgencia a la investigación para señalar responsabilidades e intentar recuperar los fondos públicos”. 
ComillasNEGRASgrandesCualquiera que se ponga en dólares de Simadi hace la fortuna de su vida (…), vender la gasolina en la frontera es más atractivo que la droga. Aparte, hay  compras del Estado sin control ni verificación de presupuesto, sin licitación”, Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela.

Por otro lado, “el caso de la Misión Alimentación es emblemático de corrupción en el que unos pocos se enriquecen a costa de la mayoría. Con un seguimiento diario al tema, el capítulo venezolano de Transparencia demostró la falta de relación entre la inversión en la Misión Alimentación desde 2003 ($20.247.504.542) y los niveles de escasez que se reportan al día de hoy”.
La lista parece interminable. Las recomendaciones son básicas: “meter la lupa y recuperar todo ese dinero que se han robado tanto del sector público como del privado, pero si no somos rigurosos, no vamos a cambiar eso”.
Remata señalando que “los países que nos acompañan en estos números tan horribles tienen una debilidad histórica o han estado en guerras profundas. O están como Corea del Norte: cerrado al planeta y en la dictadura más férrea. Lo que ha pasado en Venezuela es inaudito y lo que ha pasado es tan complejo que ninguna solución va a ser fácil. Por eso decimos que hay que empezar ya, mientras más tardemos, más va a costar”.
12 mil kilómetros y tantos separan a Venezuela de Somalia. Pero las relaciones abundan: si Somalia está en el cuerno de África, a Venezuela la corrupción se la llevó por los cach

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