viernes, 8 de abril de 2016

Alejandro Andrade


El Presidente Hugo Chávez condenó los excesos de la burguesía en los Gobiernos anteriores y atacó a Estados Unidos por su capitalismo despiadado alegando que la única solución frente a ellos es la transición hacia el modelo socialista.  Mientras Chávez soñaba con ese modelo, empresario y políticos tutelados por el propio Gobierno en cargos institucionales han encontrado la manera de amasar, a través de negocios turbios, grandes fortunas. Muchos de ellos se han anclado en Estados Unidos donde virtualmente encuentran ambientes propicios para sus repentinas riquezas, disfrutando la paz y seguridad que representa el sistema norteamericano tan severamente criticado por el gobierno chavista en una suerte hipócrita de doble discurso.
        Es evidente que esas fortunas hoy a la vista del pueblo norteamericano la lograron mediante sus relaciones con el Presidente, a través de cuestionados negocios financieras y contratos pocos transparentes con el Tesoro del Estado y la empresa estatal PDVSA
        En una de sus famosas cadenas, el Presidente Chávez elogiaba a sus hombres de confianza en el Gabinete: “..Ahí tenemos a un grupo de venezolanos trabajando por la patria:  Alí Rodríguez, Ministro de Finanzas;  y Alejandro Andrade, Viceministro y Tesorero.
        Este señor Alejandro Andrade era un Teniente retirado que fue secretario de Chávez,  Andrade se convirtió en un protegido de Chávez luego de un incidente sufrido mientras jugaban chapitas, una especie de juego callejero en que se batea el objeto que en este caso al ser bateado por Chávez, reventó el ojo del Teniente dejándolo tuerto para toda la vida. El problema emocional que deprimía al Presidente, lo resolvió nombrado al Teniente  Presidente del Fondo Único Social del Gobierno que le permitió rodearse de banqueros y manejar grandes sumas del Tesoro de la Nación.  A partir de entonces, su patrimonio fue cada día en aumento, lo cual le ha permitido vivir como un magnate en el corazón urbano de la Florida.
Andrade tiene su propio establo de caballo de salto que le permite relacionarse con millonarios al norte de Miami.  Un caballo de esos puede costar tres millones de dólares y cada caballo produce unos cien mil dólares mensualmente.  El Teniente viaja en su propio avión privado de diez millones de dólares.  Un cable de Wikeli lo señaló como miembro de una red de corrupción del Gobierno venezolano.




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